Eligiendo un nombre

El día que tienes que ponerle nombre al archivo con tus notas o a la carpeta donde guardas esas notas, ese día, sabes que necesitas un nombre. Puede que en ese momento no tienes la historia, ni los puzles, sólo un boceto de la idea. Pero estás forzado a buscar un nombre. Y en esas condiciones, pues lo normal, es que no te guste.

Obligados por la velocidad del proyecto y las prisas, unmemory fue bautizado varias veces. Pulse, es el primero que tuvo. Se lo puso Pere Esteve, uno de los primeros con los que compartimos la idea y el responsable de nuestro primer prototipo. Cómo me negaba a darle un nombre, él le puso Pulse y así lo dejamos un tiempo. 

Mientras nos pusimos a buscar alternativas. Y como teníamos prisa y la historia no estaba acabada, hicimos una lista con nombres que nos gustaban: canciones, películas, cosas más random…. Algunas llegaron a convencernos lo suficiente como para comprar el dominio de Internet.

Pero a veces pasa que cuando tomas distancia o dejas pasar un tiempo, aquello que te parecía bueno, ya no te lo parece tanto. Así que volvimos a la casilla de inicio. Más orientados esta vez, hicimos un listado de criterios que debía cumplir el nombre (y mientras tanto, le cambiamos el nombre de Pulse por R3M3MB3R)

Debía ser inédito, debía evocar la historia, debía ser corto (una o dos palabras como máximo) y debía ser fácil de recordar y sencillo de pronunciar en varios idiomas (sobre todo inglés y español) No tenía que haber nada parecido en las tiendas de aplicaciones y debía tener pocos resultados en Google y Facebook. Y por si fuera poco tenía que gustarnos.

Y así llegamos a una lista de tres:

Memoir / Memoire: Nos gustaban las dos palabras (en inglés y en francés) Explicaban con una sola palabra la historia. Pero a nuestro gusto se parecían demasiado a “memento” que aunque sea una obra de referencia, también es importante guardar una distancia. Pero no era el único inconveniente: había varias aplicaciones en el App Store con ese nombre, en Facebook “Memoir” está asociado a páginas de gente fallecida y el grupo más grande “We Love Memoirs” está dedicado a biografías… Estas dificultades nos llevaron a pensar que si queríamos salvar “Memoir” debíamos añadirle un adjetivo.

Memo149: Añadir un número a un sustantivo sonaba como una buena opción. El número te permite de manera muy fácil ser único. Así, exploramos alternativas como 597 Memories, 67 Fragments o Fact 57 (para nosotros, como habréis notado, era importante que el número fuese primo. ¿Por qué? Simplemente porque nos gustan) Así nos quedamos con Memo 149 que cumplía más o menos todos los objetivos.

unmemory: Y cuando estábamos a punto de decidir definitivamente que nuestro proyecto se iba a llamar Memo 149, apareció unmemory. Casi de manera fortuita, durante una comida con precisamente Pere Esteve. Buscábamos una forma de llamar a las personas que tienen mucha memoria y no encontramos ninguna palabra. Así que nos pensamos en las que no pueden recordar y salió “desmemoriado” y entonces cuando tratamos de traducirlo al inglés salió “unmemory”. Nos gustó enseguida. Entramos enseguida en internet a buscar si existía y encontramos una definición no oficial pero usada (en inglés): unmemories son todos esos momentos que no recuerdas de una noche cuando has bebido mucho. Buscamos en Google y había muy pocos resultados. En Facebook ninguno. En el App Store tampoco. El dominio de Internet sin embargo sí estaba cogido: lo tenía un hotel japonés ¿? No nos importó, todos pensamos que unmemory era un buen nombre.

De todos modos, para tomar la decisión final, preparamos dos logos e hicimos algo que no me gusta mucho pero que a veces tienes que hacer: una pequeña investigación de mercado. Le preguntamos a personas cercanas a nosotros cuál de los dos les gustaba más. Y sinceramente no recuerdo cuál salió ganadora. Creo que sin saberlo Beto y yo lo habíamos decidido.











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