Cómo empezó todo. Parte 3.

Antes de ponerme a escribir nada, antes ni siquiera de tener claro el proyecto, le cuento la idea a Beto. Habíamos trabajado juntos y pensaba que me podía ayudar a hacer realidad lo que tenía en la cabeza. Beto tiene muchas cualidades: sabe negociar, conectar gente, gestionar equipos, cuidar de la gente y además le encanta todo lo que huele a innovación. Pero si tuviera que destacar una sola cosa, Beto es una de esas personas que hace que las cosas pasen. 

A mí me pasa que tengo ideas (la mayoría malas) pero reconozco que necesito ayuda para llevarlas a cabo. No sé si por inseguridad o por incapacidad. Da lo mismo. Cuando le cuento a Beto la proto idea de unmemory, lo hago deseando que se apunte al proyecto. Y es una suerte y un alivio que quiera participar. 

Desde ese momento, los dos nos ponemos a trabajar juntos, a perfilar y definir el proyecto, su magnitud, su alcance, su dimensión. Ella me pone (siempre lo hace) los pies en la tierra, aportando pragmatismo y realismo a las decisiones que debíamos tomar, a los pasos que necesitamos dar y la visión del proyecto. Un ejemplo: ella siempre ha apostado porque unmemory fuese un juego, pero no demasiado juego como para que cualquiera interesado en la historia no lo pudiese disfrutar. Es decir, que fuese más libro. Y ese norte, lo hemos tenido siempre presente. 

Beto también tiene la idea de hacer una campaña de crowdfunding para financiar unmemory en Kickstarter. Eso nos permitiría probar la demanda del producto a través de una preventa, al mismo tiempo que empezar a comunicar el producto y crear una comunidad alrededor de él. Nunca creo que podré agradecerle suficiente esa iniciativa. Hacer un Kickstarter ha sido un gran acierto que merece un artículo aparte.

En definitiva, creo que unmemory, pero sobretodo yo necesitamos alguien como Beto. Juntos hacemos un buen equipo porque nos complementamos. Y juntos nos ponemos a caminar y a buscar más talento que quisiera unirse al proyecto. Primero Pere y Ferran. Luego Joan y Julio. Y más tarde Jaime y Rachael.











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