Las historias dentro de unmemory

“Somos lo que recordamos y lo que los demás recuerdan de nosotros” escribía MIguelanxo Prado en Ardalén. A Fidel, uno de sus protagonistas, su memoria le tiende trampas que le hacen vivir una realidad diferente. En Memento, como en No Confíes en Nadie, sus protagonistas no pueden generar nuevos recuerdos, sufren amnesia anterógrada. Esa discapacidad los hace vulnerables, pero sobretodo les hace dudar de todo cuanto les rodea. Viven tomando notas, sacando fotos o grabando vídeos que les permitan tomar la decisión correcta. Pero aunque lo hagan, hay una duda que no logra disiparse, porque cualquier certeza a la que lleguen pronto la olvidan. Se sienten perdidos. No saben quiénes son en realidad. 

¿Es Sammy Jenkins la misma persona que Leo Shelby? ¿Es él el asesino al que busca? Lo fascinante de la película de Christopher Nolan es que a través del montaje te hace sentir así, encajando las piezas de un puzzle para tratar de averiguar qué pasó. Y eso mismo es lo que hemos intentado hacer con unmemory: sumergir al usuario en la historia, para una vez dentro empujarlo a que se sienta perdido, a que dude de todo, a que no deje de buscar respuestas, a que ponga a prueba su memoria. En definitiva, a que se pregunte quién es realmente.

Pero ese viaje en realidad nos permite conocer la historia de Debbie, Diane, Jamie, Kim y Conejito, las Killer Kittens, un grupo de artistas enmarcadas dentro del movimiento culture jamming y el terrorismo mediático. Ingeniosas, inteligentes, seductoras, empoderadas… sus performances artísticas pretenden dejar en evidencia al sistema capitalista y a sus poderes y sirven para explicar su lucha por un mundo más justo. Cambiar el mensaje de miles de osos de peluche, llenar las estanterías de los supermercados con latas de caviar vacías u organizar una caza del tesoro con el botín robado a ricos corruptos son ejemplos de sus bromas artísticas cuya verdadera finalidad es una reflexión sobre los excesos e injusticias de una sociedad consumista.

Esta otra capa de la historia, aunque aparece en unmemory, está más desarrollada en el diario personal de Debbie, la Libreta Roja que aparece al final del primer capítulo y que contiene las pistas para abrir los debaser.

unmemory está ambientada en los años 90. La decisión fue más natural que premeditada. Es la misma época de películas como Mulholland Drive o Memento o de series como Twin Peaks. Pero también de las cintas de casete, de los CDs y DVDs… de un montón de aparatos que hoy recordamos con cierta nostalgia. Material en definitiva que nos transporta a unos años felices (cuando estudiábamos) y que era fácil de recopilar por casa para sacarle fotos. En definitiva, un lugar que hemos vivido y en el que te sientes cómodo para ambientar la historia. 

Sobre la localización lo cierto es que nunca hemos llegado a tenerlo muy claro. Quizás porque el lugar no tiene un peso determinante en la historia. De todos modos, empezamos ubicando la historia en algún lugar indefinido del planeta. Una ciudad grande, cosmopolita, cerca de la playa. Podría ser San Francisco o Barcelona. Queríamos un ambiente donde tuviesen sentido unos personajes como las Killer Kittens, jóvenes artistas que roban a tipos poderosos y corruptos. Pero cuando lo llevábamos hacia Estados Unidos, todo resultaba muy cliché: el apartamento, el motel,… Por eso decidimos traerlo a Europa, al mediterráneo. En ese sentido Barcelona y sus alrededores nos funcionaban y los conocíamos. (Finalmente: el destino llevó la producción a Londres y eso cambió todo)

Lo que sí es importante son los lugares más concretos. El apartamento donde Debbie está muerta, la casa de las Killer Kittens donde hacen las fiestas, el piso franco (SKAGGS) que la banda tiene en frente del Hotel Palace, la casa de Conejito o su estudio de tatuajes. Todos tenían que reflejar ese mundo de jóvenes artistas, bohemio pero con recursos.











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